24/10/2007
Ponce y Boadella, toros y teatro salen a escena en Cajasol
El quinto ‘Mano a mano de Cajasol’, celebrado en el Centro Cultural Cajasol de Sevilla, unió toros y teatro de la mano del diestro Enrique Ponce y el dramaturgo Albert Boadella, que colgaron el cartel de ‘no hay billetes’ e hicieron las delicias de los presentes al buscar conexiones y divergencias entre estas dos artes y hablar de forma distendida y profunda a la vez de muchas facetas del toreo y la cultura.
Boadella fue el primero en buscar afinidades: “Las dos cosas se hacen frente a un público del que se captan una serie de emociones”, dijo, a lo que Enrique Ponce añadió que “el toreo tiene una gran parte de escenificación”, para luego desgramar con la palabra y la gesticulación su concepto del toreo: “El cuerpo de un torero es la forma que tiene de expresar un arte, el sentimiento que tú tienes. El cuerpo es tu expresión”.
Al hablar de Ponce, Albert Boadella hizo hincapié en su conocimiento del enemigo: “No he visto a nadie que conozca tan bien al toro como Ponce. Y otra cualidad suya que me gusta mucho es que no expone innecesariamente, como ocurre con otros toreros”. Al hilo, Ponce aportó otra clave de su tauromaquia: “Intento siempre acoplarme lo mejor que puedo al toro que tengo delante. Nunca llevo una faena preconcebida porque creo que una faena se debe construir según el toro que tengas delante, pero para eso es fundamental una buena base técnica, que es necesaria para todo artista. Hay que torear a favor del toro, no en contra”.
Uno de los momentos más destacados de la velada llegó de la mano de Boadella cuando, preguntado por el porqué de su afición a los toros, sacó del bolsillo lo que bien podría ser un decálogo del buen aficionado y comenzó el recital: “¿Que por qué me gusta el toreo? Pues éste es mi decálogo: primero, porque no hay creadores, que hoy cualquier panadero que hace una barra de pan se anuncia como creador y creador sólo hay uno, que es Dios. Segundo, porque es una metáfora de la vida. Tercero, porque no es un espectáculo, es un ritual, el último gran rito del mundo occidental. Cuarto, porque es poesía, pues con un simple trapo un hombre consigue reducir a un animal. Quinto, porque es efímero, se muere mientras se hace y lo sublimamos en la memoria. Sexto, porque no busca la modernidad y eso es muy relajante; séptimo, porque prima el mérito precisamente hoy que se puede pasar de curso con doce suspensos; octavo, porque venera la naturaleza, el toro es lo más ecológico que existe, es el animal que vive más en libertad, todos los demás mueren de forma espantosa, sobre todo el cerdo. Noveno, porque es un arte popular. Y décimo, éste es el más importante, porque hay antitaurinos, porque sin enemigos no se puede hacer nada, así que yo pido que los subvencionen”.
Fueron algunos contenidos de otra velada inolvidable organizada por Toromedia.